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martes, enero 07, 2020

Rafael Aguja Sanabria a los cuarteles de invierno

Es un hombre que deja huella en el derecho penal del Tolima, como un defensor de libertades públicas, de presos políticos. Que ejerció su profesión afrontando riesgos. Homenaje.
Rafael Aguja Sanabria a los cuarteles de invierno

Pese a haber sido juez penal militar, en sus primeros años, la vida de este conocido penalista tolimense está ligada a la lucha del pueblo colombiano, desde su profesión como defensor de las libertades individuales y colectivas, y de los presos políticos.

Precisamente fue en este campo donde se destacó en su juventud y ya en su madurez, como militante del partido comunista y un férreo defensor de la libertades públicas.

De defensor de líderes sindicales, estudiantiles. campesinos y políticos en épocas de la hegemonía liberal-conservadora en el llamado Frente Nacional, que no permitía el surgimiento de nuevos partidos y fuerzas políticas, castrando de paso el pensamiento de miles de colombianos que no compartían la forma como se repartían el país los partidos tradicionales. 

En esta batalla donde lo conocimos, afrontó riesgos y dificultades. En más de una ocasión su vida estuvo en peligro por las posiciones políticas que asumía no solo en las audiencias y juicios, defendiendo a los luchadores de la época, sino como dirigente en la plaza pública, y en las corporaciones de elección popular a las que perteneció en representación de su partido y de movimientos de izquierda.

 Pero además de su ideario político, Aguja también fue un destacado penalista no solo en el Tolima, sino que era contratado para asumir procesos de trascendencia en otros departamentos, fue profesor de derecho en varias universidades. Deja una huella que será imborrable en el derecho penal en el Tolima. 

También se recordará por ser un hombre solidario y fraterno con sus compañeros, amigos y conocidos. Su mano generosa nunca se la negó a nadie que la necesitara; y de estos favores jamás contó a nadie a quién y ni por qué los hacía. Fue discreto. No jugó ni hizo publicidad con sus obras benéficas o filantrópicas. 

Quizá por eso, Aguja morirá sin ser el más rico del cementerio. Fue un hombre generoso y desprendido, el dinero no era su hobby. 

En cambio sí, la bohemia, la parranda y las farras con sus amigos, fueron algo que marcaron parte de su vida, especialmente en su juventud y luego en parte de su adultez, y en la que posiblemente también invirtió dinero.

Pero desde su perspectiva, gozó y vivió la vida. Se divirtió, fue feliz. 
Hoy al conocer que por razones de salud, sus hijas han determinado retirar a su padre definitivamente de sus profesión, a través de un breve comunicado que publicaron en la cuenta de Facebook del conocido abogado, cuyo texto dice: "Nosotras, María Constanza Aguja Zamora, Sandra Patricia Aguja, Marcela Aguja e Hilda Paola Aguja como hijas del abogado Rafael Aguja Sanabria les queremos comunicar a la ciudadanía en general y en especial a los clientes de su despacho de abogado, que por quebrantos de salud no podrá seguir ejerciendo su profesión de manera definitiva. Por lo que les rogamos que busquen nuevo asesor jurídico para llevar los procesos que aún tengan vigencia y se abstengan de seguir consultándolo.
Buen día". 

No nos queda otra alternativa que recordarlo con gratitud, como un hombre ecuánime, a quien se le debe valorar su vida en forma íntegra y no por partes.



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