Editoriales

viernes, octubre 30, 2020

¿Y dónde está el piloto?

Ibagué pareciera la nave de la película de los 80s que en pleno vuelo se quedó sin piloto, sin pasajeros y tripulación, y tuvo que acudir a toda clase de peripecias para aterrizarla.
¿Y dónde está el piloto?

Se acude recurrentemente al titular de esta nota para significar que la dirección o cabeza principal de una institución, entidad, ente o de algo está fallando. 

En este caso, Ibagué como jurisdicción corre la suerte del avión de la película de 1980, género de tragicomedia, cuando quedó sin piloto y se presentó el desorden, la falta de mando y autoridad y cundió la incertidumbre.

Infortunadamente en la nave que viajamos, si el alcalde de Ibagué Andrés Fabián Hurtado no reacciona después de lo ocurrido este jueves en la ciudad, estaría ad portas de que su mandato  más temprano que tarde, se le salga por completo de las manos. 

Está a un paso de que eso suceda. Por ello el llamado urgente para que enderezca el timón, porque es evidente que así como está conduciendo a la ciudad, la lleva directa a un mal puerto.

En un recorrido por las expresiones de inconformismo en las redes sociales, hay una en especial que recoge el malestar absoluto de la ciudadanía: que hay un Alcalde desconectado de la realidad, lejano de los problemas más sentidos y ausente de soluciones que, al menos, atenúen las tormentas. 

El pedido es que se conecte con la realidad que se vive, que con humidad acepte sus equivocaciones y corrija. Que se abra al diálogo y que convoque a los diversos sectores comprometidos en aportar su grano de arena. 

El hecho, que unos taxistas bloquen la ciudad porque no son atendidos y que unos barristas del Deportes Tolima, se tomen de manera irresponsable el centro de la ciudad, o unos motociclistas les dé por armar una caravana que se vuelve atemorizante para la ciudadanía, es un detonante de preocupación.

Desde esta tribuna y tratando de interpretar distintas voces de inconconformismo ciudadano, reiteramos el llamado cordial al alcalde Hurtado para  que se sintonice con una ciudad que clama un mandatario más cerca de la gente, dispuesto al diálogo, sin prevenciones y despojado de soberbias, que conducen a fermentar un inconformismo mayor que por lo regular nunca trae cosas buenas.

Los que empiezan a batir ideas de revocatoria, decirles que se bajen de esa nube, suficientes problemas y de gran calado tiene la ciudad como para echarle otro encima.

Que el Alcalde entienda este llamado como una oportunidad para que se conecte. Hoy son problemas estructurales profundos los que enfrenta la ciudad. Tristemente Ibagué llega a ser la ciudad con mayor desempleo del país y en ese sentido los vientos que se avecinan no van a ser suaves por cuenta de las derivaciones que se van a desprender de la emergencia sanitaria que hoy padecemos. Por eso necesitamos un alcalde menos locuaz y más pragmático, más líder, más convocante, más humilde. 

Sin embargo, pese a la situación que vive la administración municipal no todo está perdido. Existen proyectos y esperanzas que nos hacen pensar que podremos salir del bache en que nos encontramos. 

Pensamos sí, que al alcalde de Ibagué se le deben  arrimar otros copilotos como el gobernador Ricardo Orozco, para que de manera más directa asuma asesorías y responsabilidades en la marcha y el desarrollo de la capital del Tolima en proyectos concretos de trascendencia para la ciudad. El Mandatario Seccional ha mostrado su capacidad y experticia para manejar los diversos problemas, incluyendo a los municipios.  

Igualmente, allí debe de estar uno de sus asesores como es Alexander Castro, sobre todo en la tarea de terminación de los escenarios deportivos, ya que en las declaraciones a la prensa y conversaciones que hemos sostenido con él,  tiene claro este ideal, como un conjunto o circuito deportivo que jalone el desarrollo integral de la ciudad en todos sus aspectos, además de propiciar la unidad de todos los estamentos en torno al deporte. 

Nos mueve el progreso y bienestar de Ibagué, e independientemente de la posición política o interés particular que se tenga, la ciudad debe de ocupar el primer lugar.



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