Editoriales

lunes, agosto 17, 2020

El reparto de canonjías por el SETP de Ibagué

El problema no está en quién se lleve los reconocimientos de este importante proyecto, sino en trabajar conjuntamente para que se ejecuten, como debe ser, las obras que en cierta forma transformarán la ciudad.
El reparto de canonjías por el SETP de Ibagué

Una de las más importantes noticias que ha recibido la ciudad de Ibagué, en el presente año,  es el anuncio del aval por 309 mil millones de pesos que otorgó el Consejo Superior de Política Fiscal (Confis), para la implementación del Sistema Estratégico de Transporte Público de Ibagué (SETP). La inversión está calculada en 430 mil  millones de pesos, de los cuales la Nación aporta el 30 por ciento.

Este proyecto  contempla, entre otras cosas, la construcción de estaciones o terminales de rutas de buses, paraderos, cambio del parque automotor por automotores no contaminantes,  arreglo integral de la malla vial con nuevas rutas, modernización del sistema de semaforización, y la generación de más de mil empleos directos.

Inicialmente se enmarcó en el programa de Ciudades Amables, y le correspondió al cuestionado exalcalde Jesús María Botero comenzar a hablar de este sistema de trasporte urbano, para luego pasar al fatídico Luis H. Rodríguez, quien despreció la oportunidad que le ofreció el expresidente Uribe de financiar en su totalidad el programa, debido a que su administración no fue lo suficientemente eficaz y diligente a la hora de hacer la gestión. 

La verdad sea dicha, ninguna de estas dos administraciones hizo nada real y concreto por el SETP. 
Llega la administración de Guillermo Alfonso Jaramillo, y el Departamento Nacional de Planeación (DNP), cambia o reforma las reglas de juego para la presentación de estos proyectos, y prácticamente se tuvo que remplazar la documentación que existía y arrancar de cero. Fue en este gobierno, el de GAJ, el que le puso empeño y en el 2018, dejó el proyecto armado y corregido y el presidente Iván Duque, en su visita a Ibagué en septiembre de 2019, después de haber pasado todos los exámenes el SETP, se comprometió a aportar los recursos para su financiación. 

En estas condiciones, y como se dice en las misas, es justo y necesario, reconocer que los estudios para esta megaobra para el plan maestro de movilidad y espacio público, catastro de redes de acueducto y alcantarillado, diseños a detalle de la carrera 13 y calle 103, estructuración del ente gestor y el estudio técnico, legal y financiero del SETP, fueron realizados por la administración anterior, donde se invirtieron cerca de 14 mil millones de pesos.

Hechas estas precisiones para refrescar la memoria de algunos olvidadizos, es necesario ahora que se apropian estos recursos, que la dirigencia política, empresarial y la ciudadanía en general, trabaje de manera unida sin miramientos o exclusiones de ninguna índole para sacar adelante este proyecto de desarrollo de la ciudad. 

Si se logra ejecutar esta obra y los recursos se invierten bien y no van a parar a manos inescrupulosas y corruptas, Ibagué no solo se modernizará en sus sistema de transporte público urbano y movilidad, sino que la ciudad cambiará fundamentalmente en todos los aspectos: infraestructura vial, desarrollo urbanístico, económico, cultural y social.

Es necesario que la comunidad, en general, se empodere del proyecto SETP, y que, especialmente ciertos políticos, se dejen de protagonismos utilizando camándulas ajenas para ganar indulgencias por obras que nunca han realizado. 
Aun no se sabe en qué fecha se hará el desembolso de los dineros, si en el 2024 o antes, pero desde ahora, las autoridades municipales, los gremios, los organismos de control y todos los estamentos ciudadanos, deben de estar atentos para que no se repita lo mismo que sucedió con los recursos de los Juegos Nacionales Ibagué 2015.



También te puede gustar...