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martes, abril 06, 2021

El ocaso de los barones electorales del Tolima

Análisis. | Ante la proximidad de las elecciones para Congreso de la República, surge la expectativa sobre qué va a pasar con algunos nombres de políticos tolimenses que durante los últimos 30 años alcanzaron algún tipo de figuración, pero que hoy están, unos, en declive absoluto y otros, tratan de sobrevivir. ¿Se reencaucharán?. Por Henry Rengifo
El ocaso de los barones electorales del Tolima

Por Henry Rengifo


El Tolima ha sido tradicionalmente un departamento de caracterizados barones electorales. Solo para nombrar los más connotados, Alberto Santofimio Botero, Guillermo Angulo Gómez, Maximiliano Neira, Alfonso Jaramillo Salazar, Jaime Pava Navarro y Luis Humberto Gómez Gallo.

Para algunos, estos nombres fueron de lejos, superiores en liderazgo e influencia con respecto a sus reemplazos, donde aún varios de ellos se resisten a desaparecer, casos específicos Carlos García Orjuela, Mauricio Jaramillo Martínez y Emilio Martínez Rosales.

Estos tres políticos que durante los últimos 30 años fueron los amos y señores de la política en el Tolima, tratan de quemar sus últimos cartuchos. Sobre Mauricio Jaramillo todo indica que su intento de ‘quema de ese cartucho’, lo tiene previsto para dentro de dos años cuando intentará por segunda ocasión ser candidato a la Gobernación del Tolima.

Lo cierto, de acuerdo como se observa el panorama, si no toman la decisión de retirarse a tiempo, podrían terminar saliendo por la puerta de atrás. Además, el trabajo que cumplieron no permite que se les vaya a recordar como políticos brillantes, escasamente están en el intermedio de la tabla, sumado a ello, el pobre trabajo que hicieron por la región.

Carlos García Orjuela que en sus buenos tiempos logró obtener altas votaciones lo que le permitió llegar en 1990 a la Cámara de Representantes y después al Senado durante tres periodos consecutivos, hoy a sus 71 años de edad, hace ingentes esfuerzos por mantener su influencia en diferentes asuntos del departamento. Pero ese esfuerzo a través de sus comentarios y opiniones, además de pasar inadvertidos en los medios de comunicación serios del departamento, ya no tienen la fuerza y la acogida de otros tiempos.

Actualmente buena parte de la opinión pública lo ve como un dirigente que hace parte de la vieja política. Hace unas semanas escribió un mensaje con tinte crítico y no tuvo el eco que hubiera tenido en las épocas que era amo y señor de la política tolimense. Electoralmente se puede afirmar que su última carta la jugó en las elecciones de 2019 con su hijo Pierre García como candidato al Senado por el Centro Democrático. Su hijo no salió elegido, pero además de ello perdió con una escasa votación, pues en el Tolima solo sacó 8 mil votos de los 13 mil obtenidos en el total de la votación. En la actualidad su hijo ocupa el cargo de ministro plenipotenciario ante las Naciones Unidas con sede en Ginebra.

Emilio Martínez Rosales, un político que en los tiempos de diputado se perfilaba  como un dirigente fogoso que podría marcar la diferencia, sobre todo que hizo parte en sus inicios del Nuevo Liberalismo, como fundador en el Tolima de esa colectividad. Con el paso del tiempo, terminó desdibujado, como un político más del montón.

Su pasó por la presidencia de la Cámara de Representantes no fue la más afortunada. Malos manejos durante el desempeño de la presidencia de esa corporación, le valieron que el Consejo de Estado lo despojara de su investidura de congresista, además de ello fue inhabilitado para aspirar y ocupar cargos públicos de por vida.

Sin embargo, en el Tolima siguió su accionar político como máximo dirigente de Cambio Radical. Al no poder aspirar, su hermana Rosmery Martínez fue su reemplazo, quien llegó a la Cámara en dos periodos y en el 2014 al Senado, en su intento de repetir en el 2014, no le alcanzó. Era el primer aviso del declive del otrora político fuerte, Emilio Martínez. Sin embargo, logró imponer a su hermana Rosmery como candidata la gobernación en las elecciones de 2019 con el apoyo de Carlos García y Mauricio Jaramillo. Perdieron. Hoy, personas que en el pasado fueron cercanas de Emilio Martínez, dicen que su poder burocrático donde siempre ha sido fuerte, está diezmado y para completar, sus aliados políticos cercanos no quieren saber nada de él.

Mauricio Jaramillo Martínez. Para nadie es un secreto, la manera como electoralmente la vertiente política que ha orientado el jaramillismo en el Tolima en los últimos eventos electorales, ha ido perdiendo adeptos.

Además de ello, el inconformismo o descontento por la forma como ha orientado los destinos del partido liberal en el Tolima, cada día se afianza más. De esa abrumadora fuerza electoral heredada de su padre, el exministro Alfonso Jaramillo Salazar y su madre Hilda Martínez, prácticamente ya no quedan sino rescoldos.

 De acuerdo con el panorama actual de la política en el departamento, algunos se atreven a presagiar que es incierto o poco probable que tenga éxito en una eventual candidatura a la gobernación en las elecciones de 2023.

Una cosa era el Tolima y el país hace 8 años cuando perdió la gobernación con Óscar Barreto por escasos cinco mil votos, y una muy distinta va a ser en dos años. Al igual que le sucede a Carlos García Orjuela, sus opiniones también hoy pasan sin pena ni gloria ante la opinión pública tolimense.

Rubén Darío Rodríguez

El dos veces alcalde de Ibagué y representante a la Cámara, Rubén Darío Rodríguez es otro de los otrora políticos fuertes en Ibagué que hoy ni quita ni pone, sin embargo, hace creer a algunos que es determinante a la hora de contribuir en la elección de los candidatos que apoya.

Con esa creencia ha logrado en los últimos años mantener una burocracia que aún lo sostiene, pero lo cierto es que electoralmente perdió toda la fuerza que en su momento llegó a tener. Se ha debilitado tanto su poder político que ni siquiera logró sacar una curul en el concejo de Ibagué en las últimas elecciones.

 Muchos de sus antiguos seguidores se han dado cuenta que su máximo interés en los años recientes ha girado exclusivamente en lo personal, pues así lo interpretan después de ver que familiares cercanos han terminado ocupando cargos importantes en el nivel local.  

El interrogante es dónde están y quiénes son o serán la nueva fuerza política que viene en reemplazo de estos políticos que están en el crepúsculo de sus carreras? Y si serán mejores o peores?



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