Editoriales

domingo, junio 07, 2020

La última canción de la Coral Ciudad Musical

Los músicos colgarán sus tiples, guitarras y requintos, en paredes invisibles este viernes 12 de junio, como si se tratara de una fecha cabalística en un mes alegre y fiestero para los tolimenses. Por: Humberto Leyton
La última canción de la Coral Ciudad Musical

La ironía y la paradoja están cerca de toda tragedia, y la cultura y el folclor no están lejos de ellas.

Este viernes será una fecha para no recordar en el alma sensible y musical de los tolimenses: La Coral Cuidad Musical interpretará su última canción.

Esta agrupación coral que surgió en Ibagué hace cerca de 55 años, se nos va como una víctima más de la pandemia del Covid-19 y del abandono de un Estado indolente, que poco o nada le interesa la cultura.

Después de haber sido declarada patrimonio cultural del Tolima en el año 2015  por la Asamblea Departamental, hoy no resistió el abandono, el desdén y la desidia. Sus 34 músicos están aguantando hambre, y son pocas las manos generosas que se han levantado para auxiliarlos con mercados, mientras el Instituto Departamental de Cultura ni la Secretaría Municipal de Cultura no se dan por enterados de la tragedia que viven estos artistas que han sacudido las fibras de nuestro pentagrama musical bambuquero y andino.

"No nos queda otra alternativa que cerrar las puertas de la Coral. No conseguimos ni para comer, mucho menos para pagar el arriendo de nuestro local", dice Campo Elías Macías, uno de los coordinadores de la agrupación musical.

" Si se calla el cantor calla la vida

Porque la vida, la vida misma es todo un canto

Si se calla el cantor, muere de espanto

La esperanza, la luz y la alegría"

Este lamento se lleva consigo parte de la historia musical contemporánea de una ciudad que se vanagloria de ser la capital Musical de Colombia, cuando sus músicos se mueren de hambre y necesidades.

"Por ello, hemos preparado una despedida para el viernes 12 de junio, frente a nuestra sede en la carrera cuarta entre calles 11 y 12, a partir de las 2:00 de la tarde, donde interpretaremos nuestras últimas canciones, las más conocidas como Uri, el Barcino, Vivirás Mi Tolima, entre otras. Así hemos decidido acabar nuestra función", añade Macías.

Los músicos asistirán en traje de gala: camisa y pantalón negros y corbata amarilla, que cotejan con el luto que cada uno llevará en sus corazones. Y pensar que este acto se cumple en junio, el mes más alegre y fiestero para los tolimenses, después de de diciembre. 

A esta ceremonia fúnebre de una organización musical, se cursará invitación a todas las autoridades departamentales y municipales, personalidades y entidades que, de una u otra forma, tienen algún grado de responsabilidad en esta muerte.

"Si se calla el cantor muere la rosa

De qué sirve la rosa sin el canto

Debe el canto ser luz sobre los campos

Iluminando siempre a los de abajo"

La subasta de la guitarra del maestro González

Entretanto, para sobrevivir, mientras llega el momento de la hora final, los músicos de la Coral Ciudad Musical, han iniciado una subasta de una guitarra y un requinto que pertenecieron al maestro  Jorge González, uno de los fundadores de esta agrupación. "No tenemos otra cosa más qué hacer, llevamos tres meses sin dar una serenata", puntualiza Macías.

Según Orlando Restrepo, otro de los directivos de la agrupación, estos instrumentos tienen un valor histórico puesto que fueron construidos por José Vicente García, otro de los fundadores de la Coral y fueron estrenados el 30 de octubre de 1968, fecha de fundación de esa institución.   

Aparte de este precio sentimental e histórico, lo único que figura con valor comercial en el inventario de bienes de la Coral, es un equipo de sonido avaluado en seis millones de pesos. De resto pare de contar.

Si en estos días, no aparece el salvador o el Mesías de la Coral, solo recordaremos que solo dos personas se interesaron por llevarle algunos mercados en esta tragedia que viven sus integrantes: el exmatador de toros José Porras y la concejal de Ibagué Linda Perdomo, entre otros.

Por lo demás, solo guardaremos recuerdos gratos de nuestra vida bohemia, de anécdotas inolvidables, de charlas o discusiones políticas y literarias con entrañables amigos, de amores furtivos que al calor de unos tragos y al son de bambucos fiesteros, boleros, tangos, valses y rancheras, formaron parte de nuestra historia.

Ante estas circunstancias deplorables, de momentos incomprensibles, solo nos queda retrotraernos al cantautor Horacio Guaraní, en su poema-canción:  Si se calle el cantor.

Si se calla el cantor calla la vida

Porque la vida, la vida misma es todo un canto

Si se calla el cantor, muere de espanto

La esperanza, la luz y la alegría

Si se calla el cantor se quedan solos

Los humildes gorriones de los diarios,

Los obreros del puerto se persignan

Quién habrá de luchar por su salario

Qué ha de ser de la vida si el que canta

No levanta su voz en las tribunas

Por el que sufre, ´por el que no hay

Ninguna razón que lo condene a andar sin manta'

Si se calla el cantor muere la rosa

De qué sirve la rosa sin el canto

Debe el canto ser luz sobre los campos

Iluminando siempre a los de abajo (,,,)



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