Crónicas

martes, febrero 16, 2021

Bailarina tolimense cumple el sueño de pertenecer a prestigioso ballet de Estados Unidos

La bailarina de Mariquita, formada en Ibagué, con tan solo 17 años hará parte del prestigioso Ballet Magnificat de Estados Unidos.
Bailarina tolimense cumple el sueño de pertenecer a prestigioso ballet de Estados Unidos

La bailarina tolimense Sharon Gil, de apenas 17 años, acaba de ser contratada por el Ballet Magnificat, con sede en Jackson Mississippi, en los Estados Unidos. De esta manera, cumple el sueño que se fijó a los 6 años, cuando conoció por primera vez el ballet. 

Sharon cuenta que es de Mariquita, pero, a lo largo de su infancia y adolescencia se trasladó constantemente a Ibagué. Siempre tuvo la inclinación por el arte, más en concreto por el baile, así que sus padres la llevaban a Ibagué para ayudarle a encontrarse con su pasión.

"Mi mamá me cuenta que yo desde pequeña bailaba todo el tiempo, desde bebé ya estaba danzando ¡Me baila hasta el himno nacional! Entonces mi mamá quiso ayudarme a desarrollar mi talento y ahí es cuando vinimos a Ibagué, y encontramos la Academia de Ballet Michelle. Fue amor a primera vista", relata Sharon. 

Sin embargo, durante algunos años también se dedicó a tocar el piano, hasta que, vio una presentación del Ballet Magnificat, ese mismo que ahora la contrata, y decidió que se quería dedicar al baile el resto de su vida. 

"Fue bastante difícil el proceso. Me tocaba viajar todos los fines de semana de Mariquita a Ibagué para practicar en la Academia. Era necesario que hiciera tareas en el carro mientras viajaba, amanecíamos en hoteles para al otro día volver a la Academia y después regresar corriendo a Mariquita. Pero menos mal era muy disciplinada y mis papás siempre me enseñaron a ser muy responsable", enfatiza la joven bailarina.

La formación de Sharon se llevó a cabo en la Academia de Ballet Michelle, ubicada en la capital del departamento. No obstante, el proceso se vio truncado por la pandemia del coronavirus, al menos de manera presencial. Por lo que tuvo que recurrir a las clases virtuales. 

"Estoy muy agradecida porque en Mariquita abrieron un salón de madera adecuado para baile, que no lo teníamos en la Casa de la Cultura. Ahí estuve practicando, aunque no es lo mismo porque no tienes a la maestra tocándote el pie, corrigiéndote la cadera y todo lo demás que implica el ballet. Pero en últimas con disciplina y pasión lo pudimos lograr", apunta. 

Sharon relata que ya había tenido acercamientos con el Ballet Magnificat, a través de campamentos de vacaciones. Su objetivo siempre fue pertenecer a esta prestigiosa compañía, que existe desde 1986. 

"Me enteré el pasado 14 de febrero, precisamente de viaje en Estados Unidos visitando a mi hermana, y en plena tienda de decoración me llegó el correo de aceptación, me puse a llorar junto a mi mamá, fue muy emocionante, aún no lo creo", expresa ella. 

A propósito, su madre, Ruth Olmos, reconoce que Sharon siempre fue muy disciplinada, perseverante y, sobre todo, talentosa en el baile. "Estoy convencida que cada chico viene con un don o talento específico que le ayudaría a llegar lejos, pero los papás o las familias no lo encuentran (...) Es importante que les dediquemos horas a nuestros hijos y les ayudemos a encontrar su talento. Esa es la gran diferencia con Sharon, que ella sí pudo desarrollar el don con el que vino al mundo", arguye Ruth.


 

 

El camino de Sharon tampoco fue fácil, si se tiene en cuenta las dificultades propias del ballet, pese a que, por la sutileza en la ejecución de los movimientos y la elegancia de las puestas en escena, se puede pensar lo contrario. 

"La verdad es que el ballet implica equilibrio, flexibilidad, coordinación, y muchas cosas más, al punto que muchas veces dije no más, me rindo. Pero gracias a Dios seguí luchando, y mire dónde estamos", acota Sharon. Ella viajará a finales de agosto a Estados Unidos, para integrarse en septiembre al Ballet Magnificat. 

Entretanto, le deja un mensaje de esperanza y persistencia a los niños y jóvenes del Tolima que sueñan con dedicar su vida al arte. "Aunque parecía imposible, yo lo soñaba desde que estaba pequeña. Si yo puedo dar el salto de un pueblito a Estados Unidos, todo el mundo va a poder. Hay que trabajar fuerte, los sueños se consiguen con disciplina, responsabilidad y mucha práctica", concluye Sharon.



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