Columnistas

jueves, septiembre 17, 2020

Eros o Tánatos

Los seres humanos: ¿Estamos avanzando o retrocediendo? ¿Estamos en proceso evolutivo o involutivo? ¿Estamos viviendo o muriendo? Por: Juan Bautista Pasten G.
Eros o Tánatos

Son interrogantes fuertes que nos involucran y afectan como individuos y como especie, los cuales no debemos ni podemos ocultar ni aminorar.

Eros y Tánatos, conceptos no muy conocidos, pero que vivenciamos a diario. La televisión, el cine, los periódicos, revistas, noticieros, redes sociales, la calle misma, la cotidianeidad nos atiborra con escenas, reales y ficticias acerca de la muerte.

La muerte nos acecha en todo momento y lugar. A la muerte le tememos, nos genera angustia y desazón; pero también nos atrae, como acontece con todo lo desconocido.
 
¿Eros o Tánatos? Conceptos provenientes – como muchos otros de nuestro idioma- del antiguo griego. Son nociones no muy conocidas, pero que evidenciamos cotidianamente.

Ahora bien, la Filosofía y, en especial, la Psicología social, recupera ambos términos, primero con S. Freud y, posteriormente en algunos adherentes y estudiosos del mismo, como N. Brown y H. Marcuse.

Vida o Muerte (Eros o Tánatos). ¿Cuál ha predominado y predomina en la existencia personal y social? ¿Qué hacemos con nuestro ser en el mundo? ¿Buscamos crecer en plenitud o, mas bien nos dejamos arrastrar por el abandono o la desesperanza?.

Ciertamente, la muerte está ahí, presente en todo instante, nos circunda en todo cuanto hacemos: Enfermedades, catástrofes naturales, conflictos bélicos, represiones sociales, delincuencia, adicciones de todo tipo, crisis de angustia y depresiones. En fin, la muerte acecha y aterroriza.

No obstante, en este oscuro, nebuloso y medroso mundo en que habitamos, surge, además, la luz, el fervor, el entusiasmo, la voluntad, la alegría y la esperanza.

Por cierto, pensamos con plena certeza (no con credulidad) que existe “algo” superior a la muerte, aunque esta acontezca y atemorice constantemente. Este “algo” – tan ignorado en su esencia- es más sublime y poderoso que la muerte: El Amor, el cual es una fuerza interna que vence todo, tanto real como desconocido.

En efecto, el Amor intrínseco y extrínseco, utópico y concreto, personal y colectivo, nos impulsa a luchar, a correr, a saltar, cantar y danzar al borde del abismo, a aventurarnos por lo ignoto, desafiando fantasmas y ángeles. El Amor, en suma, insta e impele a Vivir y Vencer.

Tánatos (la muerte) nos debilita y oprime.
        Eros (el Amor, la Vida) nos potencia y libera.

*Docencia e Investigación en Filosofía
Universidad de Chile.



También te puede gustar...