Política

sábado, abril 25, 2020

Los escándalos del Imdri

Tras la estrepitosa salida de Saily Ibáñez, de la gerencia del Instituto Municipal para el Deporte y la Recreación (Imdri), queda al descubierto el mal momento administrativo por el que atraviesa el alcalde Andrés Hurtado. Recomponer y apretar tuercas es la tarea que tiene que asumir de manera urgente, es lo que le recomiendan.
Los escándalos del Imdri

La salida de Saily Ibáñez, dejó un manto de dudas. A estas alturas sigue sin conocerse de manera oficial el motivo de esa decisión. Es más, no se sabe si renunció por voluntad propia o fue destituida.

Lo cierto, es que la joven funcionaria egresada de la Universidad del Tolima sale del cargo en el momento que aparecen serios reparos con respecto a la licitación para adjudicar las obras de construcción del Coliseo Mayor, que tendrá una inversión de $43.900 millones.

El concejal Rubén Darío Correa, ha sido el primero que pone sobre el tapete una posible irregularidad en el trámite del proceso licitatorio que otorgaría el multimillonario contrato. Correa, en un extenso documento ha dicho que todo estaría dado para que solo un proponente cumpla con los requisitos exigidos. Por eso resurge el temor o el fantasma de lo que fue el desfalco que se dio en 2015 en los fallidos Juegos Nacionales que no pudo celebrar la ciudad. Ibagué no se puede dar el lujo de repetir esa triste historia.

Argumentos de Correa

“El Instituto Municipal para el Deporte y la Recreación de Ibagué, el 10 de marzo de 2020 inició la licitación pública para la construcción del Coliseo Mayor en el parque Deportivo por un valor de $43.917 millones y en donde varios proponentes hicieron serias y graves observaciones a los pliegos de condiciones… varios proponentes afirman que el pliego licitatorio estaba direccionado a un solo proponente, habiéndose retirado del proceso y solo presentó propuesta la Unión Temporal Agorasport”, señala el concejal Correa en una petición directa que hizo para que la Alcaldía detenga este proceso, que estará abierto hasta el 11 de mayo y pareciera ya tener un ganador.

Las observaciones a las que hace referencia el Concejal fueron hechas, especialmente, por la empresa Fawcett SAS. Que le solicitó al Imdri “eliminar el numeral 3 de la experiencia específica, toda vez que está pidiendo que en caso de consorcios o uniones temporales, cada integrante debe aportar experiencia en construcción de coliseos societarios deportivos y el concepto de las estructuras plurales es aunar esfuerzos para cumplir en conjunto con lo exigido en el aspecto técnico, financiero, jurídico y económico, ya que, viendo todos los requisitos de la experiencia están dados para que el proceso esté direccionado a un solo proponente”, aseveró la empresa en mención.

Que a su vez complementó con que, “igualmente vemos con preocupación que la entidad (el Imdri) exige un índice de endeudamiento menor al 40%, lo cual es demasiado excluyente dicho requisito, toda vez que en promedio las entidades estatales exigen para los procesos de construcción de edificaciones un endeudamiento entre 65 y 70%. Lo anterior es una muestra de la intención de la entidad en direccionar el proceso a un proponente”.

Serios reparos

Así pues, según las alarmas que ha prendido la denuncia del concejal Correa, el camino estaría allanado para que Agorasport sea quien en últimas se quede con este jugoso contrato por más de $43.000 millones. Lo que también resulta extraño, es el perfil empresarial con que cuenta esta unión, que está compuesta por la compañía española Agorasport SA y la firma colombiana Hábitat Ingeniería y Arquitectura SAS.

Según lo expuesto por Correa, la firma colombiana figura como una pequeña organización con sede en Mocoa, Putumayo; apenas ha ejecutado seis contratos, ninguno por encima de los $140 millones; y más llamativo todavía resulta saber que el pasado 31 de marzo dejó de ser una Sociedad Limitada, para convertirse en una Simplificada, lo cual les permite proteger con mayor rigurosidad a sus verdaderos dueños.

Como si fuera poco, la persona que fungió como ordenadora del gasto en el proceso del Coliseo Mayor, fue la ya exgerente del Imdri, Saily Ibáñez. Joven que carga ahora con esta inmensa responsabilidad a sus espaldas, ya que, el alcalde Andrés Hurtado no cumplió su promesa de trasladar estos procesos a la Secretaría de Infraestructura, que ante los ojos de muchos, resultaría ser lo más idóneo. Para algunos la joven funcionaria, licenciada en Educación Física, a todas luces carecía de experiencia para enfrentar semejante reto. Pero lo más grave aún, si se conocía de su inexperiencia cómo es que la nombran en ese cargo, se pregunta un exdirectivo de un reconocido club deportivo de la ciudad.

Ahora bien, el secretario de Infraestructura, Abel Castaño, también tendría mucho que ver con el contrato COLMA-LP-01-2020, correspondiente a las obras del Coliseo. Si bien la firma del Secretario no figura por ninguna parte, es él quien ante la opinión pública siempre ha sido reconocido como el encargado de las obras; y no Saily Ibáñez.

Esta redacción pudo establecer extraoficialmente, que ese sería uno de los puntos clave para la salida de Ibáñez. Por una parte, la joven habría preferido dar un paso al costado antes de continuar untándose en algo que desde ya se perfila como un escándalo; y además, al querer asumir las riendas del proceso, como la auténtica ordenadora del gasto que es, se habría encontrado con la negativa del Alcalde Hurtado. 

Los interrogantes que rodean la salida de Saily Ibáñez

Sobre la intempestiva salida de la joven que estaba al frente del Imdri, existen dos versiones, que tienen en común enfrentamientos con Andrés Hurtado. La primera de ellas, tendría que ver con un choque de trenes entre dos hombres de la entera confianza del exgobernador Oscar Barreto: el diputado Gerardo Yepes y el propio Hurtado. Al parecer el mandatario de Ibagué no estaría de acuerdo con el alto nivel de injerencia que Yepes tenía en el Imdri, toda vez que para nadie es un secreto, la saliente Saily es su pupila en el mundo de la política.

Vale la pena reseñar, que hasta el año anterior la joven era funcionaria de Indeportes Tolima, que estaba bajo la gerencia del hoy diputado Yepes, y allí se convirtió en una de sus colaboradoras de confianza. En ese sentido, se habla de ciertas arbitrariedades de Ibáñez en tan solo cuatro meses de estar al frente del Imdri, pues se habría aprovechado de estar protegida por Gerardo Yepes.

Sin embargo, hay otra versión que toma más con el pasar de las horas, y más si se tiene en cuenta el mutismo del Alcalde y sus funcionarios. El Cronista.co supo de otras fuentes que Saily Ibáñez muy pronto se ganó la confianza y el respaldo de sus colaboradores en el Imdri (que estarían muy dolidos con su salida), y que sumando esto a la protección brindada por Gerardo Yepes, ella se aventuró a cambiar algunas cosas en el Instituto.  

Tires y aflojes

Todo apunta a que la joven no estuvo de acuerdo con algunas decisiones de Andrés Hurtado. Aunque, casi sin remedio, se vio inmiscuida y arrastrada en el irregular proceso adelantado para escoger el contratista que construirá el Coliseo Mayor.

Ante esto la ex gerente quiso plantarle cara a Hurtado y llevarle la contraria, buscando virar el rumbo que estaba tomando el Instituto a su cargo, por lo que habrían aprovechado la presentación de su renuncia protocolaria para quitársela del lado. No obstante, su nombre ya aparece en los documentos de las obras para el Coliseo y otros escenarios deportivos. Lo cual la convierte en una de los principales responsables de las futuras consecuencias que este escándalo pueda traer.

Es de recordar, que los recursos para las obras del Coliseo corren por cuenta del Gobierno Nacional. Por eso cuando el presidente Iván Duque visitó a Ibagué para colocar la primera piedra (cuando ni siquiera existían pliegos de licitación), fue enfático en decir que esos dineros no serían para los contratistas y que, no se repetiría algo como el desfalco de los Juegos Nacionales en 2015. Por eso en este momento la Contraloría General de Nación tiene en la mira todo el proceso que alrededor de este multimillonario contrato se adelanta y más ahora con las denuncias que ha hecho el concejal Rubén Darío Correa. 

Lo cierto es que el panorama para el alcalde Hurtado se torna gris y de él solo depende que se despeje. Algunas voces han salido a pregonar que “dejen trabajar al alcalde Hurtado”. Otras, en cambio dicen que el mismo Hurtado es quien se busca los problemas. Por lo pronto hay una sentencia clara y la notificó el presidente Duque cuando prometió que las obras del Coliseo Mayor estarían listas a mitad de 2021.  



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