Opinión

lunes, febrero 15, 2021

La política no debe ser la aporía del sentir ciudadano

Es ese el sentimiento que encarna el gran pacto histórico 2022, un sentimiento político y social, compuesto por millones de colombianos que han sido víctimas de un estado indiferente a sus suplicas humanas.
La política no debe ser la aporía del sentir ciudadano

Por: Marco Emilio Hincapié 


El gran pacto histórico 2022 se configura como el proyecto renovador de las ciudadanías libres, especialmente aquellos sectores de la sociedad colombiana que han sido rezagados por el establecimiento que se ha administrado por un sistema de castas durante más de 200 años en Colombia.

Ese sistema de castas está representado por una burguesía con herencia ideológica del poder español que detentó los destinos de este territorio desde la colonia y que luego de sobrellevarse el proceso de independencia acapararon los medios de producción, las tierras y acapararon de manera hegemónica los espacios de delegación del poder público.

Uno de los principales propósitos del pacto histórico consiste en transformar la historia del congreso de la república, que se acerquen mujeres y hombres dispuestos a formular las grandes leyes de la historia del país que hagan frente a las políticas de la muerte. A diferencia de otras plataformas políticas como las llamadas de centro o  derecha quienes han optado por la manera tradicional de converger los intereses entre los partidos políticos, este pacto busca salirse de ese esquema y apelar por la política de la vida.

La génesis de este proyecto político se fundamenta sustancialmente sobre unos grandes cambios que tienen como base ideológica el acceso universal a la educación, un sistema de salud humanizado, la protección de los recursos naturales, la defensa fehaciente del proceso de paz, entre otras apuestas que se convertirán en la columna vertebral de la construcción de una nueva Colombia prospera y con oportunidades de desarrollo para todos.

Sin embargo, se debe tener presente la necesidad inmediata de materializar este sueño. Históricamente se han hecho intentos valientes por parte de los sectores progresistas para llegar al poder. El año 2018 se constituyó como un evento apoteósico, donde un candidato inspirado por la política de la vida representó a los sectores olvidados y libró una batalla admirable en contra de una plataforma política que ha gobernado este país durante 20 años consecutivos, logrando más de 8 millones de electores en la segunda vuelta. Además de esto los sectores de oposición alcanzaron una importante representación en el congreso de la república: 23 senadores y 22 representantes a la cámara. Ahora tenemos el gran desafío de incrementar esa cifra a 55 senadores y 86 representantes con el fin de lograr una gobernabilidad vital, para las grandes reformas estructurales que reclama la sociedad colombiana.  

El año 2022 será la gran oportunidad de Colombia, es por eso que cada ciudadano debe de ser consciente de lo que está en juego y asumir el compromiso de contribuir en el propósito de dibujar un panorama alentador para las futuras generaciones. Cada mujer, cada hombre, cada niño, cada niña, cada indígena, cada afrocolombiano, cada obrero, cada empresario, cada LGTBI y cada campesino, en si todos y cada uno de los ciudadanos tienen el derecho y el deber constitucional de actuar , bajo una democracia no tan solo representativa sino participativa en la toma de decisiones que los involucra directamente. 

El Estado Colombiano deberá velar por la reivindicación y el cumplimiento a nuestra Constitución Política que establece en su artículo primero: “Colombia es un estado social de derecho” y el cumplimiento a los presupuestos humanos que reposan en la gran carta magna. En este sentido lo que queremos materializar con este pacto, es que más allá de buscar un acuerdo entre actores de la clase política, logremos construir un amplio grupo político y ciudadano que se permita encontrar amplias posibilidades de progreso y felicidad. Es ese el sentimiento que encarna el gran pacto histórico 2022, un sentimiento político y social, compuesto por millones de colombianos que han sido víctimas de un estado indiferente a sus suplicas humanas. 
La política no podrá seguir siendo una aporía de los sentimientos de esperanza y amor ciudadano.



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