Opinión

lunes, junio 20, 2022

Estamos en un limbo en el que solo salimos si meditamos

Tantas ganas de ejercer el control sobre el otro nos han llevado a perdernos energéticamente, solo queremos recibir, tener la razón y no escuchar haciendo que se pierda la esperanza entre los nuestros.
Estamos en un limbo en el que solo salimos si meditamos

Por Óscar Viña Pardo.


Una cosa es la razón y otra diferente el corazón, pero la primera se puede manejar desde el amor para trascender. Entender no con el ánimo de imponernos sobre el otro sino de construir de manera colectiva llegando a un acuerdo.  

La cotidianidad nos está asfixiando porque no tenemos válvulas de escape, las redes sociales son esa nueva telaraña que impide esa conexión espiritual y caemos en limbos donde nos sentimos cansados, abrumados, sin ganas de hacer nuestros oficios diarios.

El tiempo nos consume, no meditamos, no disfrutamos de las pequeñas cosas, de un buen almuerzo, de una buena compañía. Y se necesita que nos reinventemos con la naturaleza, que volvamos a lo primario para alimentarnos energéticamente y empezamos con lo que comemos todos los días. 

Esa es una fuente primaria de energía que se suma a la oración y meditación; al despertar agradeciendo otro día más con quienes amamos. Desde ese instante ya cambias la frecuencia vibracional y empiezas a alimentar la red del amor que cada día se opaca más gracias a nuestros propios egos.  

Al iniciar con actitud positiva debemos entonces plantearnos el día a día desde el Co - razón, que significa con razón. Hacer mapas conceptuales que conduzcan a múltiples caminos dejando a un lado el estereotipo para entregar y recibir desde la energía, de manera armónica y alineada con el universo. 

En palabras resulta algo fácil, pero en la practica solo se consigue desde el hábito. Entender que estas son tareas que deben hacerse desde adentro y pensando primero en nosotros mismos, esto no es egoísta, porque si te armonizas puedes recibir o entregar la energía, se tenga o no la razón. 

Los invito a trabajar con su pareja, con sus hijos, abuelos, tíos, amigos en esta tarea que nos hará crecer desde el amor, no ese amor filial sino universal que ayuda a armonizar a los que se encuentran a su lado.



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