Opinión

miércoles, abril 28, 2021

Congresistas se lavan las manos, como Pilatos

¿Los congresistas para qué son elegidos? Una de sus funciones es estudiar los proyectos de ley que nazcan de ellos mismos o del gobierno. Con la reforma tributaria NO ESTOY DE ACUERDO, pero no se laven las manos. Está en juego más que su próxima reelección.
Congresistas se lavan las manos, como Pilatos

Por Óscar Viña Pardo


No estoy de acuerdo con la reforma tributaria que tiene ahora un nombre bonito, quizás más del 80% de los colombianos no la pasamos, no la masticamos. Pero es obligación de los congresistas, llámese senadores o representantes a la Cámara los encargados de estudiar el texto y decir NO desde la disertación, y no desde el importaculismo como si el país no les importara. 

Se lavaron las manos como Pilatos, creyendo que el problema es del actual partido político que gobierna, cuando es un problema de ESTADO. Resulta fácil decir retiren ese adefesio como lo dicen por medios de comunicación y vendan joyas de la corona como Ecopetrol como lo propone Cambio Radical, con eso reúnen el dinero que hace falta, y otro porcentaje de otra empresa. 

No he escuchado al primer congresista que de soluciones en cómo combatir la corrupción que de acuerdo con la Contraloría General de la Nación en el 2020 llegó a los 50 billones de pesos, es decir tres reformas tributarias por año.

Sumemos la evasión y elusión que puede estar por el mismo orden. Pero aún pueden lavarse las manos, recuerden que el agua todavía no tiene IVA. 

El proyecto fiscal que preparan en Estados Unidos de América busca recaudar 2,5 billones de dólares. Se “centra en elevar el impuesto de sociedades de 21% a 28%, reducir las preferencias fiscales para las llamadas empresas de transferencia y aumentar la tasa sobre la renta para quienes ganen más de US$400.000”.

Me preocupa tanto populismo de los congresistas con la reforma tributaria en un tema donde esperaba ver senadores con equipos de trabajo buscando alternativas viables que permita que la clase media no desaparezca. No hay dolientes desde una inteligencia efectiva, sino emocional, porque como pueblo solo nos gusta escuchar lo que dice Vicente, que va para donde esta la gente. 

Pero si por el Congreso llueve por el gobierno no escampa. Más allá de la salida en falso del ministro de Hacienda, zorro protagonista de distractores como el de los huevos a 1.800, vemos que en su actuar escuchó a una comisión internacional cumpliendo con protocolos de negociación, pero no tomó más de 3 consideraciones que hicieron al texto final dicen los congresistas. 

Me pregunto: ¿qué alternativas donde los ricos de este país como los Sarmiento, Gilisnki, Ardila, por nombrar tres consentidos del alto gobierno pongan el dinero en la mesa? Su equipo de lobistas hace muy bien la tarea con senadores y representantes, se blindan de tal manera que cubren todos los frentes de trabajo.

Al final son estos mismos personajes con las multinacionales los que ayudan a financiar las campañas de los padres de la patria que creen que al lavarse las manos están más limpios, y el pueblo por esos 50 mil pesos del tamal el día de elecciones vuelven a caer en esa ruleta rusa donde perdemos todos. 

Ojalá no me equivoque, y al final como va a ocurrir saquen una colcha de retazos, un frankestein como lo dijo un alto economista en donde con los dineros recaudados se tenga más para la corrupción y menos para las obras sociales. 

Mientras tanto, don Carlos, Mario, Roberto o Euclides recibe el auxilio del gobierno, se dispone visitar la tienda del barrio para tomarse unas polas, acabar con lo poco que le entreguen, y hablará de la reforma desde su visión en el país del sagrado corazón de Jesús donde todos ponen y pocos ganan.   

Yo ya me lavé las manos, por aquello de las reglas para prevenir el Covid19, y usted señor congresista se lavó las manos solo por eso, o para hacerse el de la vista gorda en un punto de inflexión donde necesitamos de su verdadera representatividad.


La columna escrita por Óscar Viña Pardo no representa la línea editorial del medio El Cronista.co



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