Historias

viernes, enero 10, 2020

El Federico Lleras Acosta, la columna de la salud de los tolimeses

Sus olores son impredecibles, huele a sangre, a cloro. Sustancias que se suman al sudor de las personas de acuerdo al estado de ánimo, adrenalina que los lleva a hacer de las urgencias del hospital Federico Lleras Acosta de Ibagué, una babelia del dolor, pero también un lugar de agradecimiento.
El Federico Lleras Acosta, la columna de la salud de los tolimeses

Es dos de enero y por cuestiones del destino tuve que acudir a las urgencias del hospital Federico Lleras Acosta de Ibagué. 

La concentración de personas es inevitable, pacientes y familiares esperando que sean atendidos, hacen de esta sala un lugar estresante, gris. 

 La madre de familia que llega con el recién nacido y exige que le realicen el triage (clasificación de la enfermedad). El adulto mayor casi tendido en el suelo con la misma petición. Todos tienen ficha de ingreso, pero a su vez quieren ser atendidos de primero. 

Juan, el portero, me dice que el primero de enero fue una locura. Atendieron a 50 personas con heridas causadas por armas de fuego, elementos corto punzantes e inclusive uno con la pierna colgada de un hilo, porque fue cortada con una motosierra.

 El rojo era el denominador en un lugar neutro donde agresores y a su vez agredidos tienen que compartir lugar para ser atendidos. 

Afuera no se ve más en esa sala amplía, quizás la más grande de la ciudad en conjunto con la del hospital USI - San Francisco ESE, Kennedy o Jordán en lo público y Nuestra Señora de Lourdes en lo privado. Las otras salas como Clínica Tolima, o Avanti en Calambeo son pequeñas. Estas son las IPS que más gente atienden urgencias en la capital musical y no dan abasto porque la crisis hospitalaria sigue sin solución en la región. 

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Una vez adentro en las urgencias, el precio es otro. Camillas, sillas reclinomáticas y camas todas numeradas y con una pequeña historia sobre la pared,  nos muestran la verdadera dimensión del problema que nos aqueja. 

Pacientes psiquiátricos se juntan con los más de 150 personas que esperan ser atendidos, que les definan conducta y puedan solucionar su problema.

 Adentro ya no son rivales, la murga pasó y se quejan de lo mismo, una puñalada que los tiene aguardando para luego darles de alta. 

Ya es 5 de enero y algunos pacientes siguen en sala de urgencias esperando puedan ser pasados a piso, hospitalización; otros a las unidades de cuidado crítico; otros tantos a cirugía. 

Las hormigas de la salud siguen atentas a resolver los problemas de cada paciente, algunas veces más de 200 mundos diferentes que quieren una solución pronta en esa sala de urgencias, corredores, zonas de expansión y lugares de aislamiento.

 Muchos no tienen la paciencia que se necesita y explotan. Agreden a los profesionales que si bien es cierto manejan el tema de humanización en salud, ya lucen en algunos casos agotados por el correr del día y poco o nada importa la furia de quien se siente impotente. 

El Federico Lleras Acosta de Ibagué es el hospital más completo de la zona, cuenta con todas las especialidades y por eso muchos a pesar de contar en su red con las IPS privadas, prefieren el hospital de todos, por la oportunidad en los servicios, por su desarrollo tecnológico, por la experticia del talento humano. 

De acuerdo al informe de gestión año 2018, antes de la crisis de urgencias 2019, se indica que el servicio de urgencias de la sede la Francia cuenta con una capacidad de 48 camillas de observación con capacidad de expansión para la atención de hasta 100 usuarios, 2 accesos: 1 peatonal y de 1 ambulancias, 4 consultorios (3 de consulta y 1 de triage), sala de espera para pacientes y familiares, condiciones adecuadas de ventilación e iluminación, 2 salas de reanimación, 2 salas de procedimientos, 1 de sala de yesos, 1 sala ERA, espacios definidos para la atención de pacientes que requieren aislamientos, todos ellos cumpliendo con los requisitos de habilitación.

 Permitiendo garantizar al usuario la integralidad y oportunidad en la atención ubicando todos los servicios en una misma sede. 

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Después de muchos años empezó a generar utilidad, un 11% de rentabilidad, es decir $305 millones de pesos con corte a marzo de 2018. Dinero que es importante para la institución. Pero su rentabilidad real está en lo social.

 Miles de familias tolimenses que no necesitan desplazarse a otras IPS de la región o el país, porque lo tienen todo en un mismo lugar. 

Al Federico Lleras Acosta seguirá llegando hora tras hora personas con historias diferentes. Siempre estará colapsado porque el sistema no tiene una capacidad de respuesta mínima ante el cierre de la Clínica Minerva, Esimed, Federico Lleras Acosta sede Limonar, urgencias obstétricas en la Clínica Tolima, urgencias pediátricas en Avanti, urgencias en Medicadiz. 

El valor de la ciudadanía está no solo en el uso racional de sus servicios, en ser veedores de las inversiones que se realizan en esta IPS. Está en resignificar el trabajo que se realiza desde esta ESE que es la columna vertebral del Tolima en salud y en reconocer el trabajo desde lo asistencial y administrativo que permiten que pese a las malas condiciones del sector, nos sintamos orgullosos y parte de la familia Federico Lleras Acosta.



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