Editoriales

jueves, diciembre 03, 2020

Los médicos no tienen nada que celebrar

Al elevar a categoría de comercio la salud, a través de la ley 100, los médicos quedaron convertidos en instrumentos que trabajan a destajo o por horas para acrecentar la riqueza de los negociantes de este fundamental derecho de los colombianos; por eso, en su Día, no tienen nada que los motive a celebrar.
Los médicos no tienen nada que celebrar

La pandemia del Covid-19, no solo desnudó las fragilidades del modelo neoliberal del capitalismo; además demostró plenamente las debilidades del sistema de salud en países como Colombia. 

La crisis sanitaria tocó puntos medulares como la salud del propio personal médico que enfrenta en primera línea la batalla contra la epidemia, donde pese a los 10 meses que llevamos combatiéndola, aún persisten falencias especialmente en el suministro de equipos de bioseguridad  que denunciaron diversas organizaciones sindicales y gremiales de los médicos en el pasado mes de abril.

 “Somos testigos de primera mano de las dificultades que en el día a día vive el talento humano en salud y los gerentes de las Instituciones Prestadoras de Salud para garantizar los equipos de bioseguridad que protejan el personal de ser contagiados durante la atención de pacientes con COVID-19”, decían en aquella oportunidad. Hoy en diversos hospitales y centros asistenciales, continúa la misma situación. 

Pero lo más lamentable es que el personal médico y paramédico tienen un régimen laboral precario y lamentable. Los contratos indignos de empleo y las múltiples quejas que han elevado por las condiciones en que laboran la gran mayoría de profesionales de la salud no han sido atendidas. Y la petición por parte de los médicos colombianos es que se les garantice el pago de nómina a los empleados directos, así como a los contratistas y profesionales de la salud que vienen haciéndole frente a la pandemia, así mismo, exigen que los médicos que se encuentran en zonas apartadas del país se les pague los meses atrasados y se le otorgue algún tipo de incentivo.

Como respuesta a estos justos reclamos que también contempla la no tercerización del empleo, el gobierno del presidente Duque responde con el otorgamiento de una bonificación especial por una sola vez, como si con eso fuera a tapar las verdaderas desigualdades que se registran y a solucionar los problemas de fondo que tiene el personal de índole laboral. 

Aparte de mejores condiciones laborales, las organizaciones médicas también han solicitado el fortalecimiento de la red pública de salud, especialmente la hospitalaria tal y como lo prometió el actual presidente en campaña, y que refuerza con su programa de televisión diario haciendo promesas que nunca cumple porque las soluciones no llegan a los sitios donde se atienden a los pacientes. 

Los únicos gananciosos en esta situación de pandemia han sido los bancos y las EPS, porque los recursos que suelta el gobierno a estas entidades no llegan a los hospitales, se quedan en los intermediarios y la situación sigue igual o peor. 

Asimismo, es necesario generar recursos adicionales a la UPC (Unidad de Pago por Capitación) que es el valor anual que reconoce el gobierno por cada uno de los afiliados al sistema general de seguridad social en salud para cubrir las prestaciones del Plan Obligatorio de Salud (POS), en los regímenes contributivo y subsidiado, y que estos lleguen directo a los hospitales públicos que sufren desde hace tiempo importantes rezagos en infraestructura y dotación ocasionados por la elevada cartera que tienen las EPS con las ESE. 

En fin, las enfermedades de la salud son muchas y estructurales, y en el actual modelo económico neoliberal de extrema de Duque no se vislumbra ninguna solución, por el contrario, la crisis sanitaria que se vive las agudiza. 
Por eso, decimos que los médicos en este tres de diciembre que es su Día no tienen nada que celebrar, salvo que recordar que ejercen una de las profesionales más humanas del mundo donde la vida está en sus manos, pero que infortunadamente no cuentan con los recursos para desarrollar su talento. Además de la inversión en tiempo y dinero para estudiar una carrera que además de costosa es exigente. La felicitación hay que dársela con hidalguía, se la merecen.



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