Opinión

jueves, febrero 13, 2020

Las condiciones, los valores y el comportamiento social

El ser humano atendiendo a un instinto de supervivencia, logró salir de las cavernas del paleolítico, y atendiendo a una necesidad de comprender lo desconocido, logró también salir de la caverna de Platón y tener acceso al mundo inteligible o mundo de las ideas Por: Juan Sebastián Amezquita Calderón
Las condiciones, los valores y el comportamiento social

La ciencia nos caracteriza a los humanos como una especie libre, que a diferencia de los animales, somos la única expresión de vida hasta ahora comprobada con la auténtica posibilidad de controlar nuestros instintos. Sin embargo, el desarrollo y la evolución de las sociedades a lo largo de la historia, han dado lugar a diversos interrogantes, entre ellos: ¿Somos seres libres o nuestra conducta está determinada?

El ser humano atendiendo a un instinto de supervivencia, logró salir de las cavernas del paleolítico, y atendiendo a una necesidad de comprender lo desconocido, logró también salir de la caverna de Platón y tener acceso al mundo inteligible o mundo de las ideas. Esto permitió el origen de diversos paradigmas sobre la naturaleza, el ser humano y como conviven estos en conjunto. Paralelo al desarrollo del pensamiento, el ser humano ha venido diseñando, a través de una dinámica progresiva, un mundo que le permita facilitar su vida y encontrar un propósito para la misma. 

Sin embargo, este proceso ha venido atravesando un sin número de percances a través de los siglos, pero las sociedades han encontrado respuesta para superarlos. Cuando en el pasado la peste acababa con ciudades enteras, el ser humano encontró la cura para esta y un sin número de enfermedades; cuando la inquisición se encargó con frivolidad de cegar el pensamiento heterogéneo y coartar las libertades en el mundo, la ilustración se encargó de recobrar el valor del arte y la literatura, llevándonos al siglo de las luces. La misma ilustración que dio cabida a ese grandioso movimiento filosófico, político e intelectual que inspiró el clímax de la revolución francesa, acontecimiento histórico que aparte de haber demarcado el fin del absolutismo y la separación de poderes, le otorgó a una nueva sociedad, un conjunto compuesto por libertades, derechos y responsabilidades.

Gracias a esto pudimos empezar a hablar del individuo y su razonar independiente, más tarde con la revolución industrial se daba el proceso de transformación económica, social y tecnológica más grande en toda la historia de la humanidad. A partir de esto se pensaba que estábamos listos para forjar una sociedad con miras a un futuro donde las palabras progreso, ciencia e innovación fueran los principios rectores del proyecto moderno.

Con estos ejemplos, que no son los únicos, podemos comprender que el comportamiento de la sociedad efectivamente se modifica de acuerdo al contexto en el que se desenvuelve, los factores externos para bien o para mal han determinado la conducta no solo del tejido social, sino del individuo. De acuerdo a las condiciones y su instinto de supervivencia, el ser humano se asocia, se divide, destruye o crea. Desde luego se deben reconocer los inmensos sacrificios que han costado las grandes conquistas de la humanidad, sin embargo los problemas que en el pasado con inmensos esfuerzos trataron de resolverse, gozan aún de vigencia en nuestros tiempos. 

Con el gran número avances de la tecnología, la ciencia, la evolución de la estructura del estado y todas sus connotaciones, ¿Por qué las sociedades contemporáneas atraviesan una evidente crisis general que ataca los diversos aspectos y expresiones de la vida?; ¿por qué la desigualdad, la pobreza, la violencia, el cambio climático, la escases de recursos, entre otros fenómenos se niegan a desaparecer? Pues bien,esta problemática global se podría analizar desde la perspectiva de los valores que rigen y regulan una sociedad. 

En el desarrollo de su pensamiento Friedrich Nietzsche, planteaba que durante la evolución de la historia, el hombre ha desarrollado un pensamiento trascendente sobre su visión de la vida y con esto ha configurado un conjunto de valores a través de los cuales se rige a nivel personal y como sujeto social, sin embargo el filósofo alemán plantea que estos valores están devaluados y esto ha generado condicionamientos que coartan la libertad y razonamiento del individuo. 

Cuánta razón, si bien los valores se han ido transformando, modificando y reinventando, hoy día observamos como el modelo de mercado ha condicionado la naturaleza humana, las dinámicas de la sociedad actual ya no hablan der “ser humano” sino de “capital humano” y la manera cómo podemos resultar útiles para el sistema de producción. Los valores imperantes en la actualidad ya no son la felicidad, la libertad o el amor, ahora son la eficiencia, la competitividad, la individualidad. Esto ha permitido el crecimiento de una sociedad egoísta, inconsecuente y con ausencia de empatía, una sociedad deprimida que vive un conflicto de convivencia en medio del drama universal del capitalismo.

Entonces la reflexión de hoy, en sintonía con el pensamiento nietzscheano es reconocer principalmente la vital importancia de que la sociedad moderna deconstruya el esquema de valores que hoy en día la rige y que asuma el gran reto de implementar un conjunto de nuevos valores que permitan el surgimiento de nuevos individuos alejados de condicionamientos, con la capacidad de actuar de manera libre, despojarse del ego, en consecuencia con el pensamiento racional, gobernar las masas con dignidad y vivir en armonía con la naturaleza. 
*Politólogo Especialista



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