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jueves, febrero 18, 2021

Identidad y Socialización

Es necesario enriquecer nuestra identidad mediante el adecuado protagonismo social.
Identidad y Socialización

Por Juan Bautista Pasten G.


Ciertamente, los conceptos de identidad y socialización, están ampliamente enraizados en la historia del pensamiento socio- político de la humanidad. Ha sido una temática de reflexión y análisis desde los orígenes del ideario humano, de hecho, diversas concepciones han priorizado y realzado una u otra teoría.

Por lo pronto, en el mundo occidental, hemos venido leyendo acerca de ambas nociones y sus contenidos, prácticamente, desde el filósofo griego Sócrates, la cual se ha mantenido hasta la actualidad.

En efecto, la disyuntiva a resolver es la siguiente: ¿Somos seres individuales o sociales?, vale decir, ¿lo que nos caracteriza como personas, es el conocimiento, fomento y desarrollo de nuestra propia identidad o, por el contrario, somos entidades cuya esencia, tendencia y objetivos son el desarrollo creciente de las personas en su conjunto? Esta dicotomía individuo/sociedad ha constituido la gran polémica filosófica a lo largo del tiempo humano.

Por cierto, es una problemática filosófica compleja, por lo mismo, no pretendemos agotarla en este breve artículo. Es menester leer, examinar, cuestionar y reflexionar sobre ella una y otra vez. Nuestra intención siempre es - en esta y otras columnas - propiciar el análisis exhaustivo, el diálogo y la acción consecuente y mancomunada.

No obstante, es pertinente esclarecer, orientar y señalar ideas que permitan aplicar tales pensamientos y acciones a la realidad presente, tanto cotidiana como genérica.

Como expresamos anteriormente, con Sócrates se inicia el análisis ético y didáctico de la realidad social. Este pensador aterriza el pensamiento filosófico en los hechos y actitudes manifestadas en las complicadas interrelaciones humanas. Sin embargo, con Platón y Aristóteles, la actividad reflexiva moral y socio- política adquiere mayor sistematicidad y profundización.

Efectivamente, ambos filósofos conciben al hombre, al ser humano inserto, desde su nacimiento, en un conglomerado social. Para Aristóteles, el hombre es un ser intrínsecamente gregario, la sociabilidad lo impregna desde su origen, ya que toda persona nace en el núcleo social básico, o sea, la familia. A partir de la familia, se conforman tribus, comunidades y estados (polis). Aristóteles añade que “el hombre es un ente político”, es más, “los únicos seres que pueden vivir y habitar en soledad e individualidad son los sub- humanos (las bestias) y los super-humanos (los dioses)”.

A esta teoría social adhieren – en el transcurso de la historia - filósofos modernos de la talla de Rousseau, Hegel y Marx y contemporáneos como Marcuse y Fromm. Todos ellos, de uno u otro modo, mantienen como sustrato el carácter social y político de las personas y, por tanto, ello representa la base substancial para el desarrollo de la humanidad.

Ahora bien, expresiones filosóficas contrapuestas a las anteriores, las encontramos, principalmente, en algunos pensadores de la época moderna, en especial Hume, Locke y Hobbes. Para este último, el hombre es, fundamentalmente, sujeto e individuo y, de un cúmulo de individuos, se originan las sociedades. Al respecto, Hobbes indica: “ el ser humano es, por naturaleza, un individuo libre y, si se liga o conecta a otros individuos, lo hace solo por interés, conveniencia, utilidad o temor”, no porque lo gregario (social) le sea medular e inherente. De alguna manera, también Nietzsche postula la individualidad y la voluntad como fundamento del hombre real y superior.

A nuestro juicio, desde la perspectiva actual, consideramos al ser humano en su integridad, vale decir, tanto en su subjetividad (mental y emocional) como en su objetividad (física y social). No es posible hablar ni escribir de seres en desarrollo constante si no los concebimos en su plenitud. Es imprescindible la creciente comprensión de sí mismo para posibilitar la construcción de sociedades educadas, fuertes y avanzadas.

Por cierto, nuestras observaciones y análisis apuntan a la transformación personal en vistas de la transformación social, lo cual implica el crecimiento individual y colectivo. Todo esto, sostenido en la sólida base que otorga el conocimiento pleno y la aplicación de Valores universales, que incluyan y hagan partícipes a la totalidad de los seres humanos.

Nuestra propuesta, busca reconocer, descubrir y actualizar las capacidades personales mediante la educación integral y protagónica; junto a ello, trascender, voluntaria e inteligentemente, los intereses meramente individuales para permitir la edificación de sociedades ecuánimes y armoniosas.

Por consiguiente, con optimismo y perseverancia, avizoremos, apliquemos y construyamos auténticas comunidades humanas, donde la participación y el crecimiento personal esté unido a la colaboración y a la solidaridad, en especial para con los menos favorecidos.

¡Solo sujetos conscientes, libres y responsables serán capaces de edificar las sociedades equitativas que nuestro mundo requiere con prontitud!


“El hombre es el lobo del hombre” Hobbes filósofo inglés

“Los únicos que no pueden vivir en sociedad o necesitan nada debido a su propia suficiencia, son las bestias y los dioses”. Aristóteles.

“El que aprende y aprende y no practica ni comparte lo que sabe, es como el que ara y ara y no siembra”. Platón


  • Docencia e investigación en filosofía Universidad de Chile.


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