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miércoles, abril 07, 2021

Ibagué a la deriva

EDITORIAL. Las insistentes promesas de campaña que el alcalde de Ibagué continúa haciendo en barrios y comunas, y sus anhelos de contratar y contratar, sin planificación ni objetivos claros, siembra más dudas en su administración.
Ibagué a la deriva

El alcalde de Ibagué, Andrés Fabián Hurtado, pareciera que no se diera cuenta de la grave situación que en los diferentes ámbitos vive el país, donde la ciudad que dirige no es isla aparte, sino que está inmersa en esa laguna donde los problemas sociales y económicos son más graves que en otras ciudades intermedias similares.

Y que en tierra, no es precisamente esa ciudad “hermosa” que el mandatario ve desde las nubes ocupando en una cómoda silla de un helicóptero oficial, ni mucho menos esa urbe de maravillas mágicas que nos pinta el distraído mandatario en sus discursos electoreros cada que visita un barrio o una comuna.

Por eso, consideramos necesario que el alcalde Hurtado, aterrice su accidentado vuelo de más de 15 meses que lleva como piloto de Ibagué, y que entienda que ya la campaña concluyó y que no puede continuar haciendo promesas que nunca va a cumplir.

En este marco, se nos hace atinado el comentario que escribió en sus redes el concejal Rubén Darío Correa, en el sentido que las autoridades municipales se deben concentrar en obras planificadas contenidas en el plan de desarrollo y no en aquellas que como el repartidor vial de la 60, no representa un servicio real  a un vasto sector de la ciudad, menos a solucionar el problema de movilidad que se tiene; además de tener un costo proyectado por el propio alcalde en 70 mil millones de pesos, cuando hace unos tres años, el mismo funcionario había hablado de un precio de 31 mil millones de pesos.

Estamos de acuerdo que para solucionar el problema de movilidad, es fundamental desarrollar el Sistema Estratégico de Transporte Público (SETP), y no obras de relumbrón que beneficiarán principalmente a quienes intervengan en los contratos y el recordatorio de la placa que le pongan a la obra, la que consideramos será más grande que la del túnel de La Línea.


“Se hace necesario abrir un debate para trazar rutas de desarrollo común a nuestra ciudad y que no sigamos al vaivén de los deseos personales del mandatario de turno”


Igualmente, existen proyectos ya para concluir como el acueducto complementario de Ibagué, que representa una megaobra de impacto para el desarrollo futuro de Ibagué y que prácticamente se encuentra abandonada por la actual administración, donde se han invertido más de 140 mil millones de pesos.

También están los escenarios deportivos que se deben terminar y los que se deben construir, donde existe un potencial para la reactivación económica de la capital del Tolima, tal y como lo han concebido el gobernador Ricardo Orozco y el gerente de Indeportes Alexander Castro, cuya inversión es inferior a la propuesta para el llamado repartidor vial de la 60, con carrera 5ª en el barrio El Jordán.

Pero también tenemos obras necesarias para Ibagué, en nuestro entender, más importante que el citado repartido como el arreglo de la deteriorada malla vial, la red semafórica y qué decir del plan maestro de alcantarillado. El obsoleto sistema de alcantarillado de Ibagué merece prestarle atención, ya que estamos sobre una bomba de tiempo con casi 80 años de antigüedad, de la cual solo se habla abstractamente pero nada en concreto.

Sin embargo, estos temas deben de comprometer no solo al gobierno sino a todos los estamentos sociales, incluyendo los sectores políticos y el sector privado. Estas fuerzas como motores de desarrollo y de dirección de los asuntos administrativos, también deben tomar parte en la solución. Se hace necesario abrir un debate para trazar rutas de desarrollo común a nuestra ciudad y que no sigamos al vaivén de los deseos personales del mandatario de turno.

Los gremios económicos que exigen y critican tanto, no pueden seguir pasando de agache sin asumir roles y responsabilidades ante la ciudadanía y siendo complacientes con los distintos gobiernos apegados a convenios, que aunque importantes, no encierran los verdaderos conceptos de desarrollo que requiere la ciudad.

Hurtado es un alcalde sin rumbo, con falta de credibilidad en muchos sectores de la ciudad, cuya administración se encuentra investigada por proyectar cifras falsas para maquillar su obra de gobierno; por eso, es necesario que entienda que Ibagué requiere de una brújula con una ruta seria y definida, donde debe participar la ciudadanía, y no de la realización de dudosos contratos que solo buscan el asalto del erario.       



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