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jueves, febrero 04, 2021

“Barranquilla, la verdadera Ciudad Musical”

El pintor Darío Ortiz Robledo, uno de los artistas emblemáticos del Tolima escribe en el diario El Nuevo Día una columna en la que se refiere a un video en el que se promociona a Barranquilla como “La verdadera ciudad musical”. Por lo interesante de su contenido, El Cronista.co tiene a bien replicarla.
“Barranquilla, la verdadera Ciudad Musical”

El maestro Darío Ortiz empieza su columna describiendo el mega proyecto que se construirá en la capital del Atlántico denominado Arena del Río, “Una estructura multifuncional para eventos, espectáculos y partidos de fútbol, con graderías para 55 mil espectadores, techo y suelo retráctil, centro de convenciones, hotel cinco estrellas, museo y demás exquisiteces que al parecer lo hacen único en su tipo en América Latina. Un lujo de proyecto que dará 9 mil empleos directos y moverá chorros de inversión extranjera y dinero fresco para la ciudad. Arena del Río sería el cuarto estadio de la ciudad y el noveno Museo”.

Pero lo que le llamó la atención al pintor Ortiz es la frase como inicia el video promocional del proyecto:  Barranquilla, la verdadera Ciudad Musical. “Así, con esa frase contundente, comienza uno de los videos promocionales del mega proyecto Arena del Río que se construirá próximamente en Barranquilla”.

Seguidamente lo que podría denominarse una buena reprimenda: “Ahora que las Achiras son huilenses por denominación de origen y el Festival Nacional del Bambuco ha cambiado a un nombre muy similar al Festival Nacional del Folclor, no sería raro que Barranquilla se quedara con esa frase de “Ciudad Musical” de la que sacan tanto pecho los paisanos y que por la que hacen tan poco”.

Continúa el maestro Ortiz “Seguramente algunos se preguntan cómo podría la Ciudad de Shakira, el Carnaval, Chelito de Castro, Maía y cuna de las canciones del Joe Arroyo disputarle a Ibagué el famoso título que ya disputa Valledupar con su ritmo internacionalizado y hasta Medellín con su pléyade de reguetoneros y cuna de Juanes y muchos más. Pero la respuesta se encuentra sin duda en esos vídeos promocionales de la Arena del Río en las que hablan de las virtudes musicales de Barranquilla y cuyo escenario para magnos eventos comienzan a construir en marzo”.

Y entonces formula la pregunta de rigor “¿Contra eso qué tenemos nosotros? Dos instituciones, el Conservatorio del Tolima y el Conservatorio de Ibagué, con disputas entre sí; dos vetustos y anticuados escenarios, la Sala Alberto Castilla y el Teatro Tolima, a años luz de las posibilidades de un auditorio moderno; y el lánguido apoyo a los eventos que han logrado sobrevivir con el pasar de los años, cada vez en situaciones más precarias. A los más de 400 millones de dólares que van a invertir en el Arena del Río, los gobiernos locales anteponen un dinero en infraestructura que no alcanza ni para tapar las goteras de escenarios tan mínimos como el pequeño auditorio del Museo de Arte del Tolima o para aires acondicionados, o baños decorosos y 15 millones de pesos para la música dividido en tres de los cacareados Estímulos Artísticos y Culturales.

¿Dónde hay un enfoque en la ciudad para la creatividad? ¿A qué artistas están ayudando a proyectar nacional o internacionalmente? ¿Cuál evento de talla internacional realizaba la Capital Musical? ¿Dónde está el estudio de producción o el apoyo a una industria musical local? ¡En ninguna parte! Comenzando con que mientras el enfoque educativo siga promoviendo intérpretes y no creadores seguiremos teniendo más mariachis que Shakiras o Bernardos Rojas. El futuro de la música jamás estará en la repetición eterna de los mismos bambucos y san juaneros”.

Y el remate del reconocido pintor Darío Ortiz no podría ser más contundente: "Años llevo tratando de sugerir al oído de los poderosos locales que la ciudad necesita un auditorio con sillas para al menos 4 mil espectadores y alta tecnología. He sugerido el barranco del parque centenario entre la calle diez y la carrera quinta cuya geografía puede ayudar a la ingeniería de las gradas; he propuesto también la Avenida Mirolindo al lado del parque deportivo donde también se encuentra la Biblioteca Pública Viña Calderón con excelentes accesos y en medio de un polo de desarrollo. Hoy me dirán que con la pandemia son imposibles los espectáculos en vivo, pero la pandemia pasará, como pasarán y han pasado los gobernantes malos, y los políticos y líderes incapaces, pese al esfuerzo que han hecho para que nuestra ciudad musical siga “bruta, ciega y sordomuda”.



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