Periodismo de análisis y opinión de Ibagué y el Tolima

Destacadas

Deportes Tolima y el fútbol tolimense

Deportes Tolima y el fútbol tolimense

Vuelve a la palestra el nombre de Gabriel Camargo como la persona que hizo grande el Deportes Tolima. De acuerdo. Eso no se discute. Es verdad de a puño que si Camargo no llega al Tolima, Deportes Tolima no hubiera alcanzado el prestigio y reconocimiento que hoy muestra. Y que va a revalidar en 2022.

Las contrataciones que ha anunciado en las últimas horas, (arquero de la Selección de Ecuador; jugador de la Selección de Perú y Michel Rangel, jugador colombiano de primera línea), (Lea aquí: Refuerzo de lujo: Michael Rangel es nuevo jugador del Deportes Tolima) indica que Deportes Tolima volverá a ser protagonista tanto en el torneo nacional como en la Copa Libertadores.

A la par de estos anuncios de contrataciones, otra buena noticia sería que el señor Camargo entregara la buena nueva de que el Deportes Tolima decide a apoyar el futbol tolimense. Ya es hora de pensar en escuelas de formación sólidas, y que con la misma pasión que se celebran los triunfos del Deportes Tolima, se pueda decir con orgullo “aquí están las semillas del futuro del balompié tolimense”.

Está demostrado que Tolima es tierra abonada de talento para el fútbol. Oportuno  sería, entonces, que con la probada visión de negocio que tiene el señor Camargo, contribuyera en el desarrollo del fútbol de la región. Tanto talento que se desperdicia en los municipios del Tolima, por falta de oportunidades.

Con un aporte de esa naturaleza, los tolimenses tendrían el mejor argumento para decir que el Deportes Tolima les pertenece, que el Deportes Tolima lo sienten suyo, que el Deportes Tolima les genera identidad.

La realidad, monda y lironda, es que Deportes Tolima no les pertenece, es ajeno, solo produce fulgores pasajeros. Y es apenas normal que la pasión que despierta el fútbol, lleve a sentir espejismos como el que podría estar reflejándose en este instante en el Tolima.

La pasión y el alborozo terminan nublando la realidad, al punto que en estos momentos de efervescencia, vuelven a surgir disparatadas ideas impregnadas de lambonería, como que el estadio cambie de nombre y se llame Gabriel Camargo y otras tonterías más.

Las lágrimas y palabras enternecedoras del propietario del Deportes Tolima y los aplausos sentidos de los aficionados en el estadio Manuel Murillo Toro, indican una  excelente comunión que podría trascender aún más, si el compromiso de una de las partes es superior con la región.

Henry Rengifo

Siguenos en WhatsApp

Artículos Relacionados