Crónicas

domingo, noviembre 29, 2020

Honores al féretro

Esta es la historia de un policía asesinado hace muchos años en el Tolima, que fue llevado a Bogotá y su sepelio se convirtió en un drama por la burocracia que enreda todo en nuestro país. Por: Roberto Ortiz villa *
Honores al féretro

Ese muerto no lo cargo yo ,que lo cargue aquel que lo mato …..DON GOYO Canción de Gustavo

“El Loco” Quintero

Con la débil antigüedad de 20 días como Sub-Teniente, asumí mi primer “Oficial de Servicio” en la VII Estación Cra. 24-Cl.12 de Bogotá, (Oficial designado para el control administrativo de un cuartel). Estrenando uniforme número tres de paño, botas altas, cinturón universal , brazalete de “O.S”, cartuchera, revolver calibre 38 largo y sable, más la aterradora responsabilidad de una de las Estaciones de Policía más grande de Bogotá …

"Mi Teniente lo llaman por radio voz de la “Estación100”. Esta era la central de comunicaciones de la Policía Bogotá (creo que  inspirada en la famosa serie de Los Ángeles de Charly, en la que se escuchaba a Charly impartir todas las ordenes, pero nunca se le vio en persona). La enigmática voz ordeno: “Alisten el casino de Sub-Oficiales para velar el cadáver del cabo Caro que lo mandan del Tolima". Tome el reglamento de “Protocolo y Ceremonial Militar” que nos habían hecho comprar a la brava y con descuento por la derecha y procedí a organizar con el personal de Guardia los honores reglamentarios.

Esperando  la  carroza fúnebre, de pronto llego una destartalada radiopatrulla  de Ibagué, se bajaron el Teniente Augusto o Marco Tulio Sánchez Díaz (nunca pude saber cuál de los dos hermanos), un tripulante y el conductor  quienes parecían  jinetes del Viejo Oeste con un pañuelo amarrado sobre la nariz y sin dar tiempo para nada, descargaron un ataúd en el andén frente a la Estación, cuando fui a saludar y dar “Parte” al Teniente Sánchez, este se montó a la radiopatrulla y arrancaron.  Era de suponer que se trataba del féretro del susodicho Cabo Caro. Con el personal de la Guardia, recogimos el ataúd y lo pasamos al Casino de Sub-Oficiales; en el recorrido notamos que del cajón escurrían gotas sanguinolentas.

No quedo otra opción que pasarlo al patio del cuartel y colocarlo sobre unos bloques de hielo … pero la situación era de tal magnitud que como   dicen  en Ambalema: “Hay no se acercaba un chulo fumando churumbela de puchos" …. Llego la tarde y apareció en el cuartel un personaje de civil (traje negro y cartera bajo el brazo) y se presentó como el de la funeraria y lo primero que pidió fue la cedula del difunto; cuál cedula aquí no dejaron nada. Entonces, el acta de levantamiento del cadáver; le repito que aquí no dejaron ningún documento. Con cara circunspecta sentenció: “No se puede enterrar" ….y se comunicó  telefónicamente con el Sub-Comando de la Bogotá: “Páseme al Oficial de Servicio. Llamo el Mayor Bernardo Echeverry Ossa; yo con ingenuo optimismo espere recibir las ordenes e indicaciones para proceder de acuerdo en tan extraña situación. Pero todo lo contrario, el Sr. Sub-Comandante con voz de trueno , me dio una catilinaria como si yo hubiera sido el autor del homicidio, “Y si no se le ocurre que hacer , coja el muerto y llévelo para su casa “ y colgó. ¿Qué hacer? ¿Cómo conseguir el Acta de Levantamiento? Por suerte en el costado sur de la Estación funcionaba la “Inspección Permanente “ con quienes teníamos amistad ya que  los auxiliares  todas las noches se pasaban al Casino de Agentes a las 24:00 Hrs. a tomar aguadepanela de la que se repartía para el personal del primer turno de vigilancia .

Más que nuestros ruegos, creo que la pestilencia convenció a los funcionarios del Permanente para hacer el levantamiento del cadáver … Llamar al Carpintero, quien se negó acercarse al ataúd alegando que estaba criando un bebe y no se podía someter al frío del cadáver … Convencimos (un poco a la fuerza) a un medio borracho  arrestado en el Permanente, para que destapara el cajón…Horror, dentro flotaba un tronco sin cabeza.

Una de las hermanas del Cabo Caro, cayo desmayada y los demás corrieron despavoridos y todos se negaban a reconocer e identificar el cuerpo. Luego de auxiliar a la hermana en la enfermería y calmar a los otros dolientes les plantee: ¿Si no se hace el reconocimiento del cadáver, como podrán tramitar la indemnización?  Milagro: Una cicatriz en la pierna resulto inconfundible para identificar y formalizar el Acta de Levantamiento del cadáver. Pero ya pasaron las 5 de la tarde y no hay servicio manifestó el de la funeraria.  Que sea llevado al Instituto de Medicina Legal dispuso Andrés Delgado Mallarino (de turno en el Permanente) y contra todas las normas de protocolo el féretro fue llevado a la morgue, en el camión del Economato.

Años más tarde, como comandante de una zona de orden público en el Tolima me di a la tarea de localizar el lugar de la emboscada   para colocar una placa en el sitio de “La Parada" (Venadillo) en honor del cabo de la Policía LUIS CARO LEAL, masacrado  con cuatro agentes mas, por una cuadrilla comandada  por  el  bandolero Félix Melo Carrillo alias “Cara de Crimen”.  

MAL DE MUCHOS.- Para efímero consuelo, otros mártires y héroes han tenido  también  un atribulado paso al ‘mas-allá’: A la Villa de Leyva , llegaron los acongojados hijos del precursor  don Vicente y don Antonio a indagar con el cura párroco, padre Marcos, sobre el lugar de sepultura del General.

El padre Marcos de entrada les manifestó que el General había muerto el 13 de Diciembre de 1.823, por fortuna en la gracia del Señor luego de recibir la Sagrada Absolución por la Bula , la Pía Mater y la Hermandad del Carmen , pidió que le recitaran el Miserere y los Salmos Penitenciales , terminada la lectura , el General  manifestó :  "Ame a mi patria, cuanto fue ese amor, lo dirá algún día  la historia…. No tengo que dejar a mis hijos sino mi recuerdo …. A mi patria le dejo mis cenizas".  

El velorio fue muy sencillo y modesto; pero antes que me olvide debo manifestarles que a Fray Custodio se le pagaron 16 pesos y medio real , por tres Misas con Responsos en los tres entierros que se le hicieron al General, al Padre Arias se le pagaron 16 pesos por los derechos de Sacristán, Cruces e Incienso ; además se le entregaron 6 pesos y 3 reales  para ladrillos de listón , trece palos de cal y el costo de los peones para cubrir la bóveda , a los músicos se les pagaron 10 pesos .

Otro gasto fueron 5 pesos para una Misa por el alma del General y dos Diaconaduras en los otros dos funerales. Ah, que no se me olvide a Julio Bermon, el cantor 5 pesos y 17 reales y medio de las treinta luces de cera y 2 reales del incienso . “Claro que por el tercer entierro hay cuenta diferente , al Mayordomo de la Cofradía  21 pesos con 4 reales y medio.

Aquí tengo la cuenta detallada con la firma del Padre Arias , por un total de 130 pesos y medio , como pueden ver fue un gasto muy modesto ”.- Basta ya , Vuestra Paternidad , tenga la certeza que se le cancelara hasta el último real , manifestó con furia Don Vicente ; Pero Su Reverencia no ha dicho por qué varios entierros ? indago , más calmado, don Antonio ; “Allá voy , hijos míos : Los restos mortales del General se enterraron provisionalmente en la Iglesia de los Agustinos (primer sepelio ) y tres días después se llevaron y depositaron frente al Altar Mayor de la Iglesia Parroquial (segundo sepelio) ; meses después , por presión política , fueron trasladados al lado izquierdo del Presbiterio (tercer sepelio) y ahora , el gobierno exige que se aplique una ley de origen Español que prohíbe sepulcros en las Iglesias , por eso os he llamado" El féretro es llevado por los hijos a la capital Santa Fe de Bogotá , para un solemne funeral del prócer ; se adelantan todos los preparativos en la Basílica y se encomienda al afamado orador Fray Francisco Javier Guerra de Mier el panegírico . Tres días antes de la programada ceremonia , recibe Doña Magdalena Ortega de Nariño , una sentida nota del Padre Guerra , en la que renuncia al encargo y se disculpa , por haber recibido la prohibición del gobierno y serias amenazas de muerte . Esta villanía causa gran desconcierto e indignación y no queda otra alternativa que imprimir unos avisos suspendiendo la ceremonia. Luego de un tiempo, en secreto los restos del General son retornados a Villa de Leyva y sepultados en la Parroquia , bajo la escalera de la torre ( cuarto sepelio).

Años más tarde la Alcaldía exigió la exhumación del cadáver que fue traspasado a una urna y llevado a la casa familiar , en donde ya se sentían las angustias de la ruina , siendo su único trofeo y herencia las cenizas del prócer . La urna continua en su peregrinaje de casa en casa, ocupando un discreto rincón. El General Wenceslao la lleva hasta Jamaica y a su regreso a Bogotá, un cuarto de siglo después se pretendió hacer una colecta para construir el mausoleo del General, pretensión que fue un rotundo fracaso.

Los huesos continúan en ese inconsulto revoleo , son llevados a Zipaquirá  (quinto sepelio). Y de allí, rio De La Magdalena abajo hasta Panamá , en donde al ver el celo con el cual eran cuidados , se sospecha de un tesoro en oro y un aventurero Español , hurta el cofre…. (cuál sería su desencanto). Es recuperado pero continúan los infortunios: estalla una insubordinación en Panamá y el fanático Pedro Prestan, prende fuego a la ciudad . La urna a punto de convertirse en cenizario es rescatada algo chamuscada , con la osamenta del  siempre  infortunado prócer  se le trastea a Bogotá ; pero viene la revolución de 1.895 y debe ser llevada ( por seguridad ) a la hacienda  Serrezuela ( sexto sepelio ) . Por fin la peregrina urna regresa a la Capital y el 19 de Julio de 1.913 ( 90 años después de su muerte ) El Precursor de la Independencia Don “Antonio Amador José de Nariño y Álvarez del Casal” es depositado en La Capilla de los Dolores de la Catedral Primada.(séptimo sepelio)…!Hasta hoy¡

*Capitán (RA)  Roberto Ortiz Villa



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