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sábado, mayo 16, 2020

Un polvo llamado Covid19

En tiempos de pandemia hasta las relaciones cambiaron. El mal llamado polvo pasó en algunos casos a actos rutinarios que apagaron la relación. En otros, hablar paja es la mejor opción. Por Óscar Viña Pardo. Director Creativo Lunarvi.
Un polvo llamado Covid19

Dicen que no hay mal que dure 100 años ni cuerpo que lo resista. Las caras de la sexualidad en tiempos de pandemia han dado para todo. Parejas estables, relaciones bonitas, ya no son estables ni bonitas, esperan la apertura del país para terminar con la relación que iba bien. La monotonía los mató. 

De acuerdo al sexólogo Ezequiel López Peralta, otro grupo, las parejas creativas volvieron a prender la mecha del amor. La venta de juguetes sexuales está disparada, sube que sube y todos felices, porque uno viene a este mundo con los polvos contados, decía Gabo. 

Forbes informa sobre el aumento en ventas online y domicilios que supera el 50% en Bogotá y Medellín,  especialmente.

En los solteros la cosa es a otro precio, López Peralta dijo al diario El Tiempo que  "Se ha replanteado la masturbación, un concepto que siempre ha sido algo polémico. Ya es una realidad muy aceptada e incluso recomendada por algunos ministerios de Salud, como el de Colombia y Argentina, porque es la única práctica sexual segura". 
Así que ahora en nuestro país se habla paja sin tantos tabúes. 

Los solteros y uno que otro infiel que tiene su arroz en bajo, aprovechan el sexting y las video llamadas calientes, las fotos sugestivas, el WhatsApp cobra mayor relevancia, hacen que la imaginación vuele entre las parejas y se logre caer nuevamente en la autosatisfacción pero recreada. 

El sexólogo va más allá, indica que la autosatisfacción en las parejas también ha crecido.  “Antes una persona en pareja pensaba ‘para qué me voy a masturbar si puedo estar con mi pareja’, pero ahora han encontrado placer en masturbarse y el pensamiento es: ‘estoy con mi pareja y es placentero, pero cuando estoy solo también lo es’”.

Páginas de encuentro

Los celulares y computadores son el canal preferido por muchos cibernautas que están felices usando herramientas como Tinder, Badoo, Adult Friends, por nombrar tres páginas que ayudan, dicen, a encontrar pareja. El aumento de su consumo en un 25% en nuestro país es prueba grata de ver como desde la virtualidad se desahogan las penas, haciendo que su sexualidad sea más activa, indica el experto. 

Los relatos eróticos

El Marqués de Sade pasó de moda, muchas son las páginas en el mundo con infinitos relatos para todos los gustos, algunos acompañados de fotografías, otros audio relatos y los videos.   López aconseja “Tómese su tiempo, no lo haga de solo dos movimientos y ya, no es una carrera. Prepárese, ponga un video, lea un libro erótico o solo fantasee mientras se toca. Además, no lo haga siempre igual, la posición en la que se masturba tiene injerencia en el placer que siente. Un día inténtelo de pie, otro acostado boca arriba y puede explorar los lugares que estimula”. 

La otra cara de la moneda está en el hacinamiento en los hogares, en los pocos espacios para poder fortalecer el vínculo sexual. Niños abuelos, tíos, sobrinos, hijos aparecen en los momentos menos indicado, pero ahí debe surgir la creatividad, un nuevo sáfari en pro del amor. 

Ante esta situación, el sexologo dice que “Algunas personas viven con mucha gente y están confinados con ellos ahora, o hay parejas con hijos y los hijos son muy activos en la noche y no quieren irse a dormir. En ambos casos, lo que se debe hacer es encontrar el espacio.

 Quizá los juguetes no sean lo más idóneo porque pueden hacer ruidos o ser muy llamativos, pero puede haber otras formas de intimidad en pareja, como estar juntos y hablar, y si se encuentra el momento, puede haber una buena masturbación para quien así lo desee”.

El menú de posibilidades es infinito, lo único que no está permitido es vulnerar los derechos sexuales y reproductivos de su pareja. Cuando yo me respeto y me quiero, generó espacios de convivencia mayor que permiten pensar en ese mañana donde se siga construyendo juntos como aquel primer día que cruzaron la mirada e hicieron click. Diga el cuento, hable paja, enamore, encante. Sino lo logra, echése usted mismo el cuento.



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