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jueves, junio 25, 2020

Polémica en redes

Creemos que no vale la pena como ejecutivos de alto rango, participar de ese juego exponiéndose a tergiversaciones y a reacciones groseras o tóxicas. Por: Carlos Alberto Estefan Upegui
Polémica en redes

Me ha llamado siempre la atención, cómo personalidades muy importantes, tanto a nivel nacional como internacional, se dedican a polemizar a través de redes sociales, siendo sus cargos de tanta responsabilidad, y cuyos pronunciamientos y determinaciones regularmente se hacen a través de actos administrativos debidamente reglamentados y suficientemente sustentados, no mediante notas o escritos de afán e improvisados, tal como suele hacerse por esta vía.

No hay que olvidar que dicho contenido también compromete y obliga luego de hacerse público. 

Está bien la utilización de las nuevas tecnologías, obvias en un ejecutivo moderno, no así la trivialidad e informalidad utilizada en redes sociales cuando se trata de un pronunciamiento importante.

Y que de no hacerse oficialmente por el procedimiento propio de su investidura, pueden surgir efectos adversos o malas interpretaciones.

Mientras si se hace como debe ser, existen normas estatutarias y legales que la sustentan, y le dan validez y credibilidad.
Es el caso de los Decretos, Resoluciones, Circulares, Acuerdos, Autos, Comunicados etc., etc.

Creemos que no vale la pena como ejecutivos de alto rango, participar de ese juego exponiéndose a tergiversaciones y a reacciones groseras o tóxicas, debido a que sus opiniones puedan resultar incómodas para cualquier cibernauta hoy día agrupados en las denominadas "bodegas" especialmente en Twitter, para generar o mover tendencias con el predominio de las peleas, polarización y contenido ofensivo o falso.

Claro que en caso de persistir en ese juego de mal gusto, debe reservarse el tiempo necesario en sus agendas, o encargar a alguien que lo haga.

Es una especie de relación fantasma, de “become the ghost”, palabra que se traduciría como "hacerse el fantasma", un juego inocuo entre desconocidos.

Al fin de cuentas, es ese un escenario a dónde llegan expresiones desde las más básicas y sencillas como sarcásticas, y muy excepcionalmente bien estructuradas, reposadas y bien pensadas.

Esta es una sociedad donde los hábitos se han transformado por el desarrollo virtual, a través de lo cual las personas se extrovierten y expresan lo que quieren, particularmente en lo social y político, convirtiéndose las redes sociales en válvulas de escape de críticas, disgustos y frustraciones.

Y por más que lo allí publicado pase a formar parte de un archivo a través del cual sería posible conocer la clase de persona, su forma de pensar y sus posibles intenciones, pudiéndose utilizar como prueba ante cualquier investigación adelantada por autoridad competente, y quedar de por vida al alcance de los organismos Judiciales, porque aunque estos mensajes se borren, no se eliminan del todo, se tiene el inconveniente de los seudónimos y de quienes se ocultan en perfiles inexistentes.

En consecuencia, vale la pena considerar qué tanto conviene hacerle el juego a esta farsa y mucho más, pensar en delegar un asunto tan personal, expuesto a todo tipo de interpretaciones, con las consecuencias que ello implica.
Además del costo que representa para una entidad, las horas de un ejecutivo dedicado a este absurdo "pasatiempo".

  • Por: Carlos Alberto Estefan Upegui, Exgobernador del Tolima


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